Son las 10:35 en el centro de Santiago. Él quiere hacer algo nuevo hoy. Sale a la calle bajo los efectos de la droga. Lleva flores y colores en su lomo y la gente no lo percibe, pero a él no le importa.. en lo absoluto.
Se detiene frente a esa gran torre santiaguina y la mira hacia arriba. Todo le empieza a dar vueltas, ríe y canta una cancioncita pegajosa. Pega un saltito y comienza a volar. No para de cantar. De su boca sale un vaho amistoso. Logra llegar a la cima de la gran torre. Se puede ver un destello que proviene de sus ojos húmedos y pestañosos de equino. Es feliz.
Entorpece por un segundo. Cae al vacio, pero no siente temor, pues esa experiencia de vida le ha dado el valor incluso para afrontar la muerte.
Se azota en el piso, quebrándose las alas de libertad. Sin cola ni nariz yace muerto en el pavimento. Ahora todos lo recuerdan como Pepe Santiago, el caballo que soñó que volaba y nunca voló.
Se detiene frente a esa gran torre santiaguina y la mira hacia arriba. Todo le empieza a dar vueltas, ríe y canta una cancioncita pegajosa. Pega un saltito y comienza a volar. No para de cantar. De su boca sale un vaho amistoso. Logra llegar a la cima de la gran torre. Se puede ver un destello que proviene de sus ojos húmedos y pestañosos de equino. Es feliz.
Entorpece por un segundo. Cae al vacio, pero no siente temor, pues esa experiencia de vida le ha dado el valor incluso para afrontar la muerte.
Se azota en el piso, quebrándose las alas de libertad. Sin cola ni nariz yace muerto en el pavimento. Ahora todos lo recuerdan como Pepe Santiago, el caballo que soñó que volaba y nunca voló.

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