No nos veíamos hace mucho. Ya todo estaba supuestamente superado. Entré a su casa un poco tímida, como si olvidara las mil veces que puse mis pies ahí, ya sea para entrar a un almuerzo familiar de dia domingo, al paseo familiar a curacavi, o llendome enojda, terminando otra maldita discución.
Lo salude con una sonrisa en la cara, que delataba un evidente nerviosismo bordeando lo estupido. Él hizo lo mismo, solo que un poco mas indiferente. Yo sabia que haria eso, siempre lo hacia.
Pase directo a la cocina a saludar a mi ex familia, ahi estaban, igual que siempre, sorprendidos de verme una vez más.
Derrepente veo llegar a los primitos chicos, gritando sorprendidos de verme, ecepto uno, se acerco callado con cara de amurrado, me saluda y me dice con su voz de infante "que haces aqui? si tu ya lo dejaste por otro?" Todos escucharon ese pequeño comentario. Estallamos en risas, no nos quedaba otra, a mi sobre todo. No supe que decirle y puse una vez mas esa tipica sonrisa nerviosa bordeando lo estupido. Solo queria salir de ahi, empezarian las preguntas y no no no, yo no había venido a eso.
Pase a su habitación. Estaba algo cambiada, sin todos los dibujos, fotos, monos y recuerdos mios que yo aportaba cada vez que podía. Observe detalladamente si habían signos de "OTRA", pero no los había, más le valía.
Conversamos por horas, una amplia gama de temas y discuciones, desde: Cómo te ha ido? Cómo está tu hermana? a la tan desagradable pregunta del millón: Por qué? Sin contar los típicos comentarios machistas e inmaduros que todo hombre hace alguna vez aludiendo a otro macho recio en nuestras vidas. Pero en ese mismísimo minuto no tenía a nadie, o si no no hubiera aceptado asistir a esa incomoda reunion post-trauma.
De recuerdo en recuerdo, saltaron risas, miradas tristes, y comentarios llenos de odio. Pero al final de toda esa descarga digna de un desague, llego el minuto que yo sabía que llegaría. El beso. No es que fuera dispuesta a eso. De hecho no lo iba, pero conociendolo sabía que lo intentaría, y yo no podría resistirme a esos encantos que un día me enamoraron hasta las patas.
Tomó mi cara con una delicadeza que hechaba de menos, acerca su cara a la mía y senti su calor otra vez. Me sentí felíz. Miré sus ojos llenos de melancolía, que me llenaban de sentimientos encontrados. Si, realmente lo extrañaba, pero ambos sabíamos que nunca mas sería lo mismo.
Nos terminamos abrazando, abrazando como hermanos, mientras nos mirabamos como amigos y obvio, besandonos, no como novios, pero como algo muy parecido a eso.
Lo salude con una sonrisa en la cara, que delataba un evidente nerviosismo bordeando lo estupido. Él hizo lo mismo, solo que un poco mas indiferente. Yo sabia que haria eso, siempre lo hacia.
Pase directo a la cocina a saludar a mi ex familia, ahi estaban, igual que siempre, sorprendidos de verme una vez más.
Derrepente veo llegar a los primitos chicos, gritando sorprendidos de verme, ecepto uno, se acerco callado con cara de amurrado, me saluda y me dice con su voz de infante "que haces aqui? si tu ya lo dejaste por otro?" Todos escucharon ese pequeño comentario. Estallamos en risas, no nos quedaba otra, a mi sobre todo. No supe que decirle y puse una vez mas esa tipica sonrisa nerviosa bordeando lo estupido. Solo queria salir de ahi, empezarian las preguntas y no no no, yo no había venido a eso.
Pase a su habitación. Estaba algo cambiada, sin todos los dibujos, fotos, monos y recuerdos mios que yo aportaba cada vez que podía. Observe detalladamente si habían signos de "OTRA", pero no los había, más le valía.
Conversamos por horas, una amplia gama de temas y discuciones, desde: Cómo te ha ido? Cómo está tu hermana? a la tan desagradable pregunta del millón: Por qué? Sin contar los típicos comentarios machistas e inmaduros que todo hombre hace alguna vez aludiendo a otro macho recio en nuestras vidas. Pero en ese mismísimo minuto no tenía a nadie, o si no no hubiera aceptado asistir a esa incomoda reunion post-trauma.
De recuerdo en recuerdo, saltaron risas, miradas tristes, y comentarios llenos de odio. Pero al final de toda esa descarga digna de un desague, llego el minuto que yo sabía que llegaría. El beso. No es que fuera dispuesta a eso. De hecho no lo iba, pero conociendolo sabía que lo intentaría, y yo no podría resistirme a esos encantos que un día me enamoraron hasta las patas.
Tomó mi cara con una delicadeza que hechaba de menos, acerca su cara a la mía y senti su calor otra vez. Me sentí felíz. Miré sus ojos llenos de melancolía, que me llenaban de sentimientos encontrados. Si, realmente lo extrañaba, pero ambos sabíamos que nunca mas sería lo mismo.
Nos terminamos abrazando, abrazando como hermanos, mientras nos mirabamos como amigos y obvio, besandonos, no como novios, pero como algo muy parecido a eso.

que bonito, casi llore.
ReplyDeleteBeca.
que lindo
ReplyDelete